Payasos
Publicado por oraculo en Octubre 23, 2006
Así que ahí estábamos. Sentados en el cordón de la vereda, mirando los autos que pasaban bajo la llovizna tibia de primavera. Los dos mojados hasta los huesos y sin intercambiar palabra alguna. Sólo dejábamos pasar el tiempo, con una sonrisa estúpida pintada en ambos rostros, mientras alguno que otro colectivo nos salpicaba el barro que se iba formando sobre el asfalto.
Hacía más de dos horas que no nos movíamos y la llovizna persistía sin querer convertirse en lluvia. Parecía que el tiempo se había detenido, salvo por los autos que pasaban incesantes y por las bocinas que sonaban para nosotros, payasos mojados funcionando como única distracción colorida para aquellos que manejaban agobiados detrás de los limpia parabrisas intermitentes.
Ayer éramos tres. La ropa multicolor, los zapatones, el maquillaje… hoy el agua ya nos había lavado la cara y además faltaba ella. Aún no podíamos entender qué había pasado, pero sabíamos que ella no iba a volver. Nunca más. Abandono programado, lo habíamos llamado. Todo pensado de antemano y nosotros sin saber qué era lo que estaba pasando.
Al principio pensamos que era una cuestión de imagen. La sonrisa pintada no refleja casi nunca el estado de ánimo del payaso. Se cansó de fingir, nos dijimos. Pero después nos enteramos que no, que estaba pasando un excelente momento, que estaba muy contenta. Y por lo tanto descartamos la idea y seguimos especulando.
OK. Si no fue eso, entonces ¿qué? Tal vez justamente lo contrario. La alegría del payaso era menos que la propia y se sentía limitada. Nunca fue una buena actriz, así que era posible que no entendiera que podría haber expresado aún más felicidad. Podría haberse reído más. Pero no… Lo que nos fue llegando más tarde eliminó también esa posibilidad. Hacía días que su novio sabía que nos iba a dejar. Claro que no sabía que nos iba a dejar a todos, incluso a él…
Así que ahí estábamos. Mojados y sonrientes, aunque ya no tanto porque las sonrisas se iban borrando con el agua. Y de repente llegó la idea. Como un rayo. Nos atacó a ambos al mismo tiempo y de golpe estábamos entendiendo todo con un sacudón. Amor. Se fue por amor.
Continuará…